En un mundo como éste, en el que algunos ingenuos creen que en occidente reina la libertad y otros incapaces de asumir su responsabilidad creen que la libertad es una entelequia, y que los poderosos hacen y deshacen a su gusto riéndose de nosotros, el Vehemente cree en la Libertad. Siempre. Aunque a veces sólo sea la Libertad de Gritar. Gritar de rabia o gozo, gritar de dolor o de alegría, gritar en contra o a favor, pero siempre con Libertad.

16.2.12

A CALLAR TÚ, QUE ESTÁS MAS GUAPA

Pilar de Borbón, hermana del rey parece ser que ha declarado que "nadie es culpable hasta que los jueces lo digan, con lo cual, a callar" en referencia al affaire del marido de su sobrina menor, el jugador de balonmano.

Para empezar esta señora debería haber añadido "legalemente", pues que un juez dictamine la inocencia de alguien no quiere decir que realmente lo sea. Sólo quiere decir que para la Ley lo es. Los jueces no son infalibles (no son el Papa) y se equivocan más que una escopeta de feria, a sabiendas o no (bueno, eso no, que no hay jueces prevaricadores excepto Garzón, ¿verdad?).

Para continuar y terminar debe tener clara, muy clara una cosa. Puede, y así es, que nadie sea culpable ante la Ley hasta que no lo diga un juez, pero eso no quita que se pueda ser un sinvergüenza de mucho cuidado. Y, sinceramente, mucho me temo que nos encontramos en este caso.

Así pues, Pilar, guapa, mejor te callas tú, que estás más mona. Hay que joderse que con la que está cayendo, esta gente todavía se ande luciendo en vez de esconderse en una madriguera. ¡No debe bastar con chupar del bote! De todos modos gracias, con vuestros actos, cada día nos acercáis más a la república.

Hala.

El Vehemente


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23.9.11

ASESINATO LEGAL

Habéis asesinado a Troy Davis. Y yo, que no tengo tiempo para escribir esto, aquí estoy intentando (gracias a estas líneas) que el asco y la repugnancia no me hagan vomitar el desayuno. Supe que lo habíais asesinado ayer pero la desolación y la desesperanza han hecho presa de mí hoy, vaya usted a saber porqué.

Soy contrario a la pena de muerte y por eso no me importa demasiado si asesinó o no al policía Mark MacPhail hace veinte años. Creo que es un error que el Estado ejecute a alguien. Un error moral y (lo que para la mayoría de la sociedad, que de moral anda tirando a floja, es peor) un error práctico, pero aunque admitiera las bondades del asesinato legal administrativo, lo que no puedo entender es la arbitrariedad, la ligereza y el desprecio absoluto, ya no por la vida que evidentemente también, sino por la justicia con que se aplica.

En el caso de Troy no había evidencia alguna de su culpabilidad. Y ¡ojo!, no voy a hacer demagogia, yo no digo que no fuera culpable. Digo que no se sabe. Que no había pruebas concluyentes, que las pruebas balísticas eran dudosas, que siete de los nueve testigos que le habían acusado se habían desdicho. Que pudo ser él, pero también pudo no ser. Y esto es lo que me descompone sobremanera, que en el sistema americano (como cada vez más en el español, por algo somos colonia) la justicia se ejerce condenando. Lo que ya importa menos es a quién. La justicia pide sangre y sangre hay que darle, da igual si el que la va a aportar es realmente el culpable o no. Con su sangre se sacia la sed y ya. Porque si no, no puedo entender qué lleva a un gobernador o al Tribunal Supremo o a quién corresponda a rechazar la condonación de la pena de muerte en un caso como este. La sensación es que realmente a los responsables les importa un pito si este señor era o no un asesino, lo único que importa es que con una muerte se pague otra. Veo en la tele a la madre del poli muerto diciendo que está encantada y que con la muerte de Troy se hace justicia y se me corta la digestión. ¿Estaría esta señora presente cuando mataron a su hijo? ¿Qué coño sabrá ella? Lo terrible es que le da igual, le importa una mierda. Para ella se hace justicia porque por la vida de su hijo se ofrece otra, da igual de quién. Si es negro, más justicia. Siempre quedará la duda de si Troy Davis era culpable o inocente. De los que le mataron a él no.

Tampoco entiendo que el señor presidente y premio Nobel de la Paz (hay que joderse) Barack Obama se lave las manos y diga que no va a intervenir. Desconozco si la legislación americana le permite inmiscuirse de algún modo en el proceso, pero me da igual, por lo menos puede opinar bien fuerte y bien alto. Pero no.

Vaya por delante que de sobra sé que en el mundo se ejecuta a diario a mucha gente. En muchos casos de modo tan injusto o más que en este. Lamento la pérdida de todas estas vidas. Pero unos casos son más mediáticos que otros y en este además se suma la desesperación kafkiana de que toda argumentación sea vana, todo razonamiento se pierda “like tears in rain”, en una supuesta democracia.

Para terminar. Si se quieren cargar a alguien, que se lo carguen, pero ¿es necesario esperar veinte años?

¡Me habéis matado un poco, cabrones!¡Otra vez las campanas doblan por mí!

El Vehemente

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11.8.07

La justicia no es un cachondeo, es una mierda

Desgraciadamente me he encontrado con la noticia de que un juez de Barcelona absuelve a un tío que dejó morir a su perro de hambre porque no considera que haya habido ensañamiento. De verdad, no tengo mucho que decir, este tipo de noticias me dejan sin palabras. Si le ocurriera algo así a la madre del juez, no sé si vería ensañamiento o le parecería que no ha habido ningún sufrimiento innecesario. Posiblemente le diera igual, visto lo visto. Este tío es un hijo de la gran puta, y no tiene otro nombre. Espero que reviente algún día.

Ahora podéis aparecer los típicos defensores del maltrato animal con aquello de que no se puede comparar el sufrimiento humano con el de un perro, que con el hambre que hay en el mundo y las guerras mejor haría en preocuparme por ello. No vayáis por ahí, por que no hay argumento más falaz que ese. En primer lugar, me puedo preocupar por las desgracias animales y por las humanas, no es incompatible. En segundo lugar que haya humanos que sufren no justifica bajo ningún concepto, que se inflija un sufrimiento gratuito a animal alguno. Considero que no se debe causar ningún sufrimiento gratuito e innecesario a ningún ser, ni siquiera al juez este de mierda. Así pues, sí, considero que hay sufriemientos que no son gratuitos ni innecesrios, por ejemplo, esos bichos de los documentales no tienen más remedio que pegarle de bocados a otros para poder sobrevivir. Pero esto no tiene nada que ver con lo que hacemos los humanos todos los días.

Personalmente respeto más la vida de cualquier animal, el que sea, que la del bastardo este que ha sido absuelto o la del cabrón del juez. No es una pose, es cierto.

Cuentan que Gandhi dijo aquello de que el desarrollo de una sociedad se medía por el trato que le da a sus animales. Este trato les damos, esta sociedad tenemos.

El Vehemente.

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